RE 2020 manifiesto

“Otro mundo no solo es posible, está en camino. En un día tranquilo, puedo escuchar su respiración.”

  • Arundhati Roy

En el video, escuchamos la voz del actor Derek Jacobi, leyendo una de las ediciones del ABC de la Relatividad, de Bertrand Russell, a principio de los 1920’s, que continúa siendo una de las más brillantes introducciones a las teorías de Albert Einstein. En una de las ediciones del libro, Peter Clark explica que a su parecer, este libro era producto de la creciente preocupación de Russell en relación a los problemas sociales y políticos de la época. Russell pensaba que los males sociales de su tiempo, incluido el surgimiento del nacionalismo, eran consecuencia de una irracionalidad generalizada y arraigada, nacida de la ignorancia y la falta de educación, los cuales consideraba responsables de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Llegando a la mitad del 2020, todos podemos atestiguar sobre los horrores de una pandemia: el SARS-Cov2. Meses de aislamiento en México, la pérdida de un ser querido – o por lo menos conocido – y una manifestación, un manifiesto humano, que recorre las noticias, las calles, cambió la conversación, rompió el encierro, desnudó otro tipo de virus. La desigualdad, el racismo, el clasismo de nuestras sociedades, en donde los primeros en morir, son los más pobres. En donde millones perdieron sus empleos, ante la imposibilidad de “quedarse en casa”, el eslogan del gobierno.

Las protestas no solo en los Estados Unidos, México, Berlin, Paris, Lisboa, han dejado a la luz, como un fuego ardiente, que todas nuestras instituciones sociales, nos han defraudado durante esta plaga, que son corruptas y obsoletas. Las de salud, las educativas – y los que tenemos hijos que llevan meses sin poder jugar con sus amigos lo sabemos mejor que nadie – los medios, las que buscan desaparecer los fondos a la cultura. Todas deben ser refundadas y rediseñadas. Y si somos congruentes, nosotros también.

El cine es un espejo. Y si fuera un microscopio –  y recordando la teoría de la relatividad – podemos reconocer que cualquier cosa, en un nivel local y micro, se puede corromper y caer presa de la entropía. La corrupción en su definición más elemental significa: descomposición. Como la que sufre tu mente si no la nutres. Como la que sufre una fotografía con el paso del tiempo. Como la que sufre tu sistema cardiovascular si no te mueves. Entonces lo que queremos manifestar en el mundo, rediseñar y refundar, lo puedes ver en el espejo. Como en el cine.

Después de cinco años de haber dado a la luz a cinemapoem, estaría yo muy loca, si siguiera haciendo las mismas cosas, esperando resultados distintos.

Yo he decidido que no quiero volver a la normalidad.

Fibershed, es un proyecto de Rebecca Burgess, creado hace diez años, que se ha dedicado a generar una visión para el futuro, que combine medios de vida sustentables y un sistema textil basado en la justicia económica y las prácticas de mejora del carbono del suelo. Burgess descubrió que podríamos crear cadenas de suministro viables de ropa que podrían convertirse en el nuevo estándar en un mundo que busca resolver la crisis climática. Si soy consciente de esto y vuelvo a producir una prenda de nylon más en mi vida, la corrupta soy yo. Es por eso que, la producción de cinemapoem, ha estado y estará detenida, hasta que logre encontrar la forma de reanudar una producción sustentable y ética, que por el momento se ha visto detenida en México por razones de salud y relacionadas con el SARS-Covid-2.

Por lo tanto, todo cinemapoem necesita ser reemplazado. No quemado, como alguna vez contemplé hacer con toda la ropa que llevo meses viendo cómo se llena de polvo, pero cuidadosamente rediseñado. Regenerado. Local y saludablemente.

Los que me hacen el honor de seguirme, ya sea en Instagram o en Twitter de nueva cuenta, habrán notado que los últimos meses me he dedicado a generar una carta de amor, una memoria. A recordar. A llorar a nuestros muertos. Pero la década que comienza debe de ser una de las más creativas y optimistas de la historia. Después de todo eso es lo que pasa después de las noches más oscuras. Por lo menos en mi historia personal, así ha sido.

Uno de los duelos más grandes que he cargado durante estos meses, ha sido el de ver las salas de cine cerrar.

Meterte a un cine, que se apague la luz, y que una película te incendie por dentro, es una de las experiencias más importantes que puede tener un ser humano. Llorar en un cine, gritar, hacer el amor, pelearte a golpes con el que no le gustó la película, es la historia de los que crecimos sin un teléfono inteligente a la mano. Sin Netflix. Los que nos llamábamos por teléfono para vernos en la calle. Nada de eso es posible mientras nos veamos obligados a mantenernos distantes, separados, a no poder ni abrazarnos en un funeral. Es un luto, es un dolor constante en mi.

Cuando tenía unos 7 años, mis papás decidieron abrir un cine independiente en nuestra casa. Consiguieron unas butacas, un proyector, hasta una máquina para hacer palomitas. Mis papás siempre han estado muy locos, y se los agradezco mucho. Una de las pocas copias que tenían y que yo me sentaba a ver casia diario, era “Una Eva y dos Adanes”, con Marylin Monroe, Jack Lemon y Tony Curtis. Creo que la vi unas 50 veces. Esa es una de las cosas que sé muy bien que no estoy dispuesta a ceder. La decisión sobre la la forma en la que no queremos morir, es también la decisión sobre la forma en la que sí queremos vivir. Porque la muerte es parte de la vida.

Entonces quizás cinemapoem también en un futuro se decida a pedir apoyo en un Patreon para crear un cine independiente, puede ser que sí.

Para un pod cast donde podamos recordar qué se sentía pararte en el cine a aplaudir cuando Harrison Ford encontraba el Arca perdida, puede ser que sí.

“Cada acto de compasión, bondad, coraje o generosidad nos cura de la historia de la separación, porque asegura tanto al actor como al testigo que estamos juntos en esto.”

  • Charles Einsestein – La Coronacion

Cierro los ojos y empiezo a cantar

    los hilos se enredan y se transforman en lugares cuyo baile se mueve cada vez más lentamente

    Canté mi repertorio y luego comencé monólogos

    con los ojos cerrados caminé de un lado a otro en la celda cuatro pasos adelante cuatro pasos atrás

    Inventé diálogos para dos personajes que hablaban diferentes idiomas.

    como en el cine cuando termina la película

    hay quienes hacen el amor que fuman hay quienes simplemente existen.

  • Nanni Balestrini